jueves, 21 de julio de 2016

Opinión / Comercio y colaboración... la esencia. Por: Ricardo González

Pereira es una ciudad que se mimetiza entre el pasado, el presente y el futuro, arquitectónicamente hablando es una mezcla del encanto de casas de bareque, edificios amorfos, calles angostas que son un “monumento al cemento”, una ciudad que se convirtió en un rompecabezas, cito literal para quienes la habitamos. Es particular ver el desastre en que se convirtió la ciudad. No quiero sonar pesimista, pero hace mucho rato que Pereira es la maqueta de un estudiante de primer semestre de arquitectura.

Me excuso de entrada, pero voy a tener que ser algo desagradable, incluso vulgar en algunas comparaciones a fin de trasmitir una línea de pensamiento. Pereira es un desastre... sería el nuevo apellido de Pereira si recurrimos a la sensatez; sorprendentemente cada administración llega con su toque creativo a buscarle norte a nuestra ciudad, la bautizan, intentan desarrollar un plan de gobierno y al final del ejercicio la querendona, trasnochadora y morena queda con los crespos hechos, la dejan metida, triste y con el corazón roto por tanta promesa incumplida.

Los pereiranos nos hemos caracterizado por ser emprendedores, creativos, comerciales, positivos, incluso recursivos. El aeropuerto, el zoológico y otras tantas obras se deben a eso que llaman la unión hace la fuerza. Para darle un apellido a la ciudad hay que ser democráticos, sublimar eso que nos ha hecho como ciudad, darle participación a todos; Pereira es una ciudad comercial por donde la mire, no queramos ser lo que no podemos ser, pongámosle objetividad al asunto, dediquémosle tiempo al ejercicio de potencializar lo que ya tenemos, empresas, industrias, comercio e ideas.

Algunas veces siento que la nueva administración hará, otras no. Me cuesta trabajo ver cómo un Medellín crece, crece y crece como un ponchera de maíz en el microondas; una ciudad moderna, culta, divertida, con calidez, orden y pujanza… mmmmm, acá es donde me doy cuenta de que hablo de mi gente pereirana, estaría bastante feliz si el sector privado participara en la toma de decisiones. Extiendo una invitación a todos los industriales de esta ciudad a que proyectemos nuestra casa, catapultémosla, recuperemos el tiempo perdido. Todo estar por hacer, repartamos el trabajo y hagamos.


Dejemos el protagonismo de un lado, tenemos a todas las entidades como la Andi, la Cámara de Comercio, Fenalco queriendo ser los únicos actores de Pereira. Hagan un convite entre todas las entidades, únanse, trabajen juntos que finalmente por aquí es pa’ allá, de ese modo todos los caminos nos conducirán a un mismo resultado y a un mismo lugar,  lugar que esta en el corazón de todos: Pereira. Hagamos de este un proyecto, ciudad intermedia organizada, culta, cálida, moderna, verde y sobre todo colaborativa, ese último atributo es en el fondo nuestra esencia, es lo que hoy en día hace que un proyecto sea sostenible y durable. Creo que a todos nos gustan mas los hechos que las ideas, dejemos en remojo el apellido que Pereira merece y hagámosla merecedora.  


                                           
                                                                            Foto: academia caldense de historia. Pereira 1920. 

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