El Papa Bededicto XVI anuncia que dejará el papado el
próximo 28 de febrero.
Durante un discurso promulgado este lunes durante un consistorio
del Vaticano, el Papa Benedicto XVI anunció la renuncia a su ministerio. Aunque
es de conocimiento público que al asumir el cargo el Papa tenía cirugías que
afectaban algunos órganos vitales, su desempeño en estos años fue regular, por
lo que la noticia toma por sorpresa al mundo.
“Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi
conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo
fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, dijo el Papa durante
el discurso.
Este es sin duda un hito histórico, el grupo de papas que
han renunciado no es muy amplio, hasta ahora la renuncia más famosa es la de
San Celestino V (1294-1294), quien renunció a causa de una lucha interna entre
los cardenales.
Este es fue el discurso de la renuncia del Papa Benedicto
XVI:
“Queridísimos hermanos
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres
causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran
importancia para la vida de la Iglesia.
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi
conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo
fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de
que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no
únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y
rezando.
Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas
transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la
fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario
también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos
meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para
ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.
Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto,
con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma,
Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de
abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas,
la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado,
por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo
Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por
todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi
ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor,
Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con
su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice.
Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón
a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”.
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