Un fuerte ruido despertó a los residentes del edificio Pinares de Aragón hacia las 5:00 de la mañana, cuando dos caballos que se encontraban pastando en la zona residencial se
pararon encima de la plataforma que resguarda el tanque de gas propano del edificio
y cayeron en su interior. Uno de los animales alcanzó a salir, pero el otro
quedó atrapado entre la pared y la válvula de gas.
De inmediato, uno de los
vigilantes del edificio llamó a los bomberos para advertirlos del accidente, ya
que la caída de los animales al agujero provocó una fuga de gas por el
rompimiento de la válvula.
Germán Darío Serna, residente del
edificio Pinares de Aragón, escuchó un sonido fuerte como de campanazos junto
con los relinchos de los caballos. Al asomarse por su balcón, se percató de lo
que ocurría al mismo tiempo que sintió un fuerte olor a gas. “El gas se veía
salir como si fuera una olla a presión”, dijo.
Llamó a la portería de su
edificio para que alertaran a los demás residentes pero muy poca gente atendió
a su llamado. “El incidente pudo haber sido peor ya que no solo el caballo
rompió la válvula, sino que con los cascos y las herraduras de sus patas
golpeando el cemento, pudo generar una chispa que sería la causante de una
explosión”, exclamó, además de advertir que el gas propano en tanques así
suele ser una bomba de tiempo por el cuidado que deben tener. “Por fortuna a
esa misma hora llovió y no se produjo la chispa”.
Uno de los vigilantes del
edificio, Juan Manuel Espitia, dijo que no era la primera vez que los caballos
causaban problemas, también han dañado carros por esta zona. “Esos caballos los
traen dos sujetos todos los días más o menos a las seis de la tarde y se los
vuelven a llevar a las siete de la mañana, los dejan sueltos por ahí toda la
noche.”
Adriana Porras, secretaria de la
junta administradora de Pinares de Aragón, dijo que ya se estaba cotizando la
levantada de una reja para asegurar el tanque de gas propano. “Yo he llegado a
ver hasta cinco caballos por esta zona, en estos días uno de ellos se desbocó y
fue a dar a la avenida Juan. B. Gutiérrez. Puede ser muy peligroso para los
residentes de la zona”.
El rescate del caballo demoró tres
horas mientras lo sacaban con la ayuda de una grúa. Espitia dijo que un señor
se acercó a observar el animal y cuando le preguntaron si era su propietario,
este dio la vuelta asegurando que no era el suyo. Cuando el caballo fue
liberado, estaba herido en una de sus patas traseras pero aún así corrió hacia
el lote baldío frente al edificio. Al poco tiempo llegaron los funcionarios de la
empresa Digaspro a reparar el daño. Durley Rojo Galeano, empleado de Digaspro
aseguró que “el gas propano no es peligroso, pero sí de mucho cuidado”.
Ver artículo sobre lotes sin cercado aquí.
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