Planeador de ciudad
Carlos Eduardo Rincón
¿Cuál es la Pereira que
añora y que pudo disfrutar en el pasado?
Una Pereira más dispuesta para el peatón, más segura, donde podíamos tener
espacios para el encuentro, donde podamos pasear con nuestros hijos, compartir
con nuestros ancianos. Una Pereira mejor.
¿La ciudad tuvo una
década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
En los años 80 todavía era posible una circulación tranquila y fluida por
muchas partes, en buenas franjas horarias. Claro, las sociedades van cambiando
a medida que las ciudades crecen y se transforman en metrópolis, no solo traen
lo que algunos consideran desarrollo, sino que también trae problemáticas como
desempleo, inseguridad, sin embargo hay casos exitosos en el mundo de que es
posible hacer esas transformaciones desde los diferentes actores sociales,
procurando que no se pierdan los valores y condiciones de calidad de vida y
habitabilidad que se tenían antes.
¿Qué lugar público extinto
cree que nunca debió desaparecer?
No es que hayan desaparecido, sino que condiciones actuales no facilitan la
recreación y el deleite. El Parque de La Libertad, por ejemplo, ha sufrido
muchos ciclos y en este momento si bien está libre de procesos de ocupación
informal la transformación de su entorno hace que no sea un sitio seguro. Ahí
es un espacio que se ha perdido. Hay otros espacios que también son
oportunidades como el Parque Olaya, tiene porciones que se han habilitado para
ciertas actividades, sin embargo podría ser mejor, con más oportunidades para
otras actividades cívicas, recreativas. En general el Centro, caminar por allí
era una actividad atractiva, hay que habilitar mejor los andenes, restringir el
uso del vehículo particular. La calle como tal es la que vale la pena
recuperar.
Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Yo diría que un salto hacia la modernización de Pereira se dio después del
Gobierno del Presidente Gaviria, que dejó el legado del Viaducto, efectivamente
Pereira y Dosquebradas son ciudades hermanas, pero la barrera física limita las
relaciones funcionales. El Viaducto es un hito en la historia de Pereira y el
hecho de haber logrado que no solo fuera una conexión vehicular sino también
peatonal, diría que es un acto trascendente sin decir que es la persona que más
ha aportado a la ciudad. Lucy Tejada con su aporte a las artes. Roa Martínez
con todo su civismo desde la fundación de la Universidad, su actividad en la
Sociedad de Mejoras Públicas. Personas con ese talante, el maestro González, ayudaron
a caracterizarla no solo en términos de modernidad sino en términos de lo que
significa la pereiranidad.
Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Es una ciudad intermedia en proceso de transformación.
¿La Pereira actual qué
significa para usted?
La veo como una Pereira en curso, inacabada. Es una de las grandes virtudes
en la medida que todo el que llegue a Pereira puede aportar en esa construcción
de una transformación. Hay múltiples oportunidades, dependiendo de cómo se dé
el juego de roles en la sociedad, veremos qué curso toma. Es una ciudad latente
donde hay oportunidad de que todos podamos convivir de buena manera.
¿Por cuál calle de
Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Por la Calle 19, conecta puntos neurálgicos como es el sector de la
Gobernación, el Palacio Nacional, la Plaza de Bolívar, el mismo Coliseo Menor.
Amerita ser transformada, valorada, será uno de los logos distintivos de
nuestra ciudad.
¿Cuáles son las
fortalezas de la Pereira actual?
Desde los hechos físicos y territoriales: la localización como tal, el
ámbito geográfico, las condiciones topográficas, las condiciones climáticas, la
cercanía a muchos centros de proximidad y de consumo que le permite consolidar
esa fortaleza de centro regional. La dimensión que tiene hoy, es posible que
las personas no desperdicien tiempo en desplazamientos, el transporte masivo la
tiene en buenas condiciones de competitividad. La diversidad en nuestro ámbito
geográfico, en paisajes, climas, incluso culturas.
¿Quiénes son los
llamados a soñar la ciudad del futuro?
Todos. Uno a veces podría pensar que es para los niños, pero no. Obviamente
en ellos hay que despertar actitudes y valores que les permitan disfrutar el
entorno actual, pero también mirar críticamente hacia el futuro cómo aportar
para una mejor ciudad y una mejor sociedad, sin embargo las personas con más
edad son las que tienen más que aportar al futuro porque bien saben lo que
quieren y no quieren. Por su experiencia son los que en términos prospectivos
pueden marcar el paso y tener ciertas escalas de valores, que les permita de
manera más desinteresada plantear espacios de futuro.
Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
Es una excelente iniciativa, lo más interesante es que tiene fondo. No es
una intervención accesoria sino que la calle 19 ha sido protagonista de la
historia de Pereira, desde la localización misma de la Estación del
Ferrocarril, el Puente del Viacrucis, la Plaza de Bolívar. Ahí hay unos hitos,
tanto en tiempo como en espacio, vinculados y debemos saberlos mostrar sin
muchos artilugios.
Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
En términos de calidad de vida una de las cosas que más aporta es lo que
tiene que ver con el espacio público, generar más espacios públicos
cualificados sería un gran regalo ideal para toda la ciudadanía. Desde entender
cómo debe ser la configuración de un parque barrial de acceso para los niños,
para las personas de la tercera edad, pensado para ellos, hasta los parques de
orden metropolitano, de gran dimensión, donde las áreas de cesión sean pensadas
para el peatón, el ciclista, donde la intervención paisajística de los espacios
dignifique y logre que las personas se conecten.
¿Cuál es su legado para
la ciudad?
Hay un texto bíblico que dice que cada cosa que uno haga debe hacerla como
para Dios. Eso es lo que he procurado hacer en mi vida, como cuando fui De
repente los cambios no se dan de la noche a la mañana, pero si uno puede
comunicar ideas realizables para una mejor ciudad y que esa semilla quede en
los corazones de otros, pienso que es el mejor legado.
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