lunes, 26 de noviembre de 2012

Especial / Entrevista

Planeador de ciudad



Carlos Eduardo Rincón

Arquitecto de la U. del Rosario. Especialista en pedagogía y desarrollo humano, Magister en hábitat de la Universidad Nacional. Autor de los libros “Las huellas del tiempo” y “Los sistemas  de transporte masivo en el hábitat metropolitano –caso Megabús en el centro occidente colombiano”.  Ha sido director ejecutivo de la Sociedad Colombiana de Arquitectos - capítulo Risaralda, docente investigador de la Universidad Católica de Pereira. Director de Desarrollo Urbano en Planeación de la Alcaldía de Pereira. Asesor y consultor en temas urbanos.

¿Cuál es la Pereira que añora y que pudo disfrutar en el pasado?
Una Pereira más dispuesta para el peatón, más segura, donde podíamos tener espacios para el encuentro, donde podamos pasear con nuestros hijos, compartir con nuestros ancianos. Una Pereira mejor.

¿La ciudad tuvo una década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
En los años 80 todavía era posible una circulación tranquila y fluida por muchas partes, en buenas franjas horarias. Claro, las sociedades van cambiando a medida que las ciudades crecen y se transforman en metrópolis, no solo traen lo que algunos consideran desarrollo, sino que también trae problemáticas como desempleo, inseguridad, sin embargo hay casos exitosos en el mundo de que es posible hacer esas transformaciones desde los diferentes actores sociales, procurando que no se pierdan los valores y condiciones de calidad de vida y habitabilidad que se tenían antes.

¿Qué lugar público extinto cree que nunca debió desaparecer?
No es que hayan desaparecido, sino que condiciones actuales no facilitan la recreación y el deleite. El Parque de La Libertad, por ejemplo, ha sufrido muchos ciclos y en este momento si bien está libre de procesos de ocupación informal la transformación de su entorno hace que no sea un sitio seguro. Ahí es un espacio que se ha perdido. Hay otros espacios que también son oportunidades como el Parque Olaya, tiene porciones que se han habilitado para ciertas actividades, sin embargo podría ser mejor, con más oportunidades para otras actividades cívicas, recreativas. En general el Centro, caminar por allí era una actividad atractiva, hay que habilitar mejor los andenes, restringir el uso del vehículo particular. La calle como tal es la que vale la pena recuperar.

Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Yo diría que un salto hacia la modernización de Pereira se dio después del Gobierno del Presidente Gaviria, que dejó el legado del Viaducto, efectivamente Pereira y Dosquebradas son ciudades hermanas, pero la barrera física limita las relaciones funcionales. El Viaducto es un hito en la historia de Pereira y el hecho de haber logrado que no solo fuera una conexión vehicular sino también peatonal, diría que es un acto trascendente sin decir que es la persona que más ha aportado a la ciudad. Lucy Tejada con su aporte a las artes. Roa Martínez con todo su civismo desde la fundación de la Universidad, su actividad en la Sociedad de Mejoras Públicas. Personas con ese talante, el maestro González, ayudaron a caracterizarla no solo en términos de modernidad sino en términos de lo que significa la pereiranidad.

Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Es una ciudad intermedia en proceso de transformación.

¿La Pereira actual qué significa para usted?
La veo como una Pereira en curso, inacabada. Es una de las grandes virtudes en la medida que todo el que llegue a Pereira puede aportar en esa construcción de una transformación. Hay múltiples oportunidades, dependiendo de cómo se dé el juego de roles en la sociedad, veremos qué curso toma. Es una ciudad latente donde hay oportunidad de que todos podamos convivir de buena manera.

¿Por cuál calle de Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Por la Calle 19, conecta puntos neurálgicos como es el sector de la Gobernación, el Palacio Nacional, la Plaza de Bolívar, el mismo Coliseo Menor. Amerita ser transformada, valorada, será uno de los logos distintivos de nuestra ciudad.

¿Cuáles son las fortalezas de la Pereira actual?
Desde los hechos físicos y territoriales: la localización como tal, el ámbito geográfico, las condiciones topográficas, las condiciones climáticas, la cercanía a muchos centros de proximidad y de consumo que le permite consolidar esa fortaleza de centro regional. La dimensión que tiene hoy, es posible que las personas no desperdicien tiempo en desplazamientos, el transporte masivo la tiene en buenas condiciones de competitividad. La diversidad en nuestro ámbito geográfico, en paisajes, climas, incluso culturas.

¿Quiénes son los llamados a soñar la ciudad del futuro?
Todos. Uno a veces podría pensar que es para los niños, pero no. Obviamente en ellos hay que despertar actitudes y valores que les permitan disfrutar el entorno actual, pero también mirar críticamente hacia el futuro cómo aportar para una mejor ciudad y una mejor sociedad, sin embargo las personas con más edad son las que tienen más que aportar al futuro porque bien saben lo que quieren y no quieren. Por su experiencia son los que en términos prospectivos pueden marcar el paso y tener ciertas escalas de valores, que les permita de manera más desinteresada plantear espacios de futuro.

Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
Es una excelente iniciativa, lo más interesante es que tiene fondo. No es una intervención accesoria sino que la calle 19 ha sido protagonista de la historia de Pereira, desde la localización misma de la Estación del Ferrocarril, el Puente del Viacrucis, la Plaza de Bolívar. Ahí hay unos hitos, tanto en tiempo como en espacio, vinculados y debemos saberlos mostrar sin muchos artilugios.

Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
En términos de calidad de vida una de las cosas que más aporta es lo que tiene que ver con el espacio público, generar más espacios públicos cualificados sería un gran regalo ideal para toda la ciudadanía. Desde entender cómo debe ser la configuración de un parque barrial de acceso para los niños, para las personas de la tercera edad, pensado para ellos, hasta los parques de orden metropolitano, de gran dimensión, donde las áreas de cesión sean pensadas para el peatón, el ciclista, donde la intervención paisajística de los espacios dignifique y logre que las personas se conecten.

¿Cuál es su legado para la ciudad?
Hay un texto bíblico que dice que cada cosa que uno haga debe hacerla como para Dios. Eso es lo que he procurado hacer en mi vida, como cuando fui De repente los cambios no se dan de la noche a la mañana, pero si uno puede comunicar ideas realizables para una mejor ciudad y que esa semilla quede en los corazones de otros, pienso que es el mejor legado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario