viernes, 23 de noviembre de 2012

Especial / Entrevista

Mujer de Cambio




Martha Elena Bedoya Rendón

Abogada y Tecnóloga Industrial. Fue diputada de Risaralda, Notaria y Concejal de Pereira, Directora del Instituto Departamental de Tránsito, Secretaria de Obras Públicas, Secretaria de Gobierno y Secretaria de Hacienda de Pereira. Alcaldesa de la ciudad de 2000 a 2003, fue Viceministra de Cultura y recientemente fue nombrada Magistrada Auxiliar del Consejo de Estado.


¿Cuál es la Pereira que añora y que pudo disfrutar en el pasado?
Pienso que hoy tenemos una ciudad anárquica, una ciudad sin orden, que juega sus intereses particulares en sus actores. Pereira dejó de ser una ciudad respetuosa. Hoy la ciudad es total contaminación auditiva y visual, sin respeto por los demás, la fachada urbana es totalmente caótica. Creo que algunos actores en alguno momento son conflictivos para tomar decisiones, se han convertido en instrumento político, así que la Pereira que añoro es una Pereira ordenada, tranquila, más respetuosa, porque diría que nos hemos convertido casi que en un pueblo.

¿La ciudad tuvo una década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
De 1864 a casi 1945 la ciudad tuvo una gente maravillosa con visión de futuro: las industrias que se establecieron, la primera planta de teléfonos, el tranvía, tantas cosas; además era gente con gran generosidad por su ciudad, donaban los terrenos para la Sala Cuna de la 26 con sexta. La gente antes pensaba mucho en su ciudad, eran partícipes y por eso pensaban en la tranquilidad de hacer convocatorias cívicas y la gente asistía. De hecho el aeropuerto se hizo con empanadas, la Villa Olímpica, recuerdo cuando hubo esa convocatoria del Padre Valencia a mover tierra, era increíble porque era gente generosa, gente honesta, que no le jugaba a sus intereses particulares, la política era un instrumento para servirle a la ciudad, no para servirse de la ciudad.

¿Qué lugar público extinto cree que nunca debió desaparecer?
En la 19 con 11 acaban de tumbar una casa que era patrimonio arquitectónico, pero realmente diría que haber desaparecido el tranvía es una cosa que nunca debió haberse extinguido. En Bogotá se está hablando de traer el tranvía urbano, nosotros lo desaparecimos, llevaba hasta la séptima con 21, si hubiéramos tenido más de lo que pasaba en ese momento, tendríamos una Pereira más conectada.

Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Muchos personajes, un Camilo Mejía Duque, Óscar Vélez Marulanda, eran gente generosa con su ciudad, trabajaron por su ciudad. Creo que son muchas, las mujeres como la señora Jaramillo, las personas que lograron que el Departamento se independizara, mucha gente, era una sociedad que se unía, que se paraba en la esquina a planear su ciudad. Desde Manizales nos veían como algo extraño, como la ciudad impetuosa, la ciudad dinámica, la ciudad enérgica. Me acuerdo de Roa Martínez con la Universidad Tecnológica, son muchos nombres, no es sino coger la historia.

Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Es una ciudad de una dinámica gigantesca. Lo que no entiendo es que una ciudad con esa dinámica sigamos de terceros en desempleo en el país, eso no lo entiendo. Estamos creciendo en desorden, tenemos problemas grandes, pero con los recursos de las ciudades pequeñas. Como Pereira es una ciudad libre, es tolerante, aquí se refugia mucha de la gente que escapa del narcotráfico. En Pereira es extraño ese ímpetu comercial, se ven autos de alta gama, pero somos la tercera en desempleo. Es algo que hay que estudiar, se lo dejo a los sociólogos.

¿La Pereira actual qué significa para usted?
Seguimos siendo una ciudad muy joven, somos una adolescente, hemos crecido apresuradamente con desorganización, anarquía, de jugarle a los intereses particulares, pero por lo joven requiere que se le trace un norte y que se convoque a la gente que quiere a su ciudad, necesitamos una clase dirigente empresarial. Pienso que se necesita espacio para otras personas, otras mentalidades, otras ambiciones de ciudad. Hay que revisar la parte gremial, necesitamos nuevos líderes para crecer con orden, con autoridad y menos politiquería.

¿Por cuál calle de Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Pereira me encanta, tiene uno de los mejores climas. Que se pudiera caminar con tranquilidad por la séptima es bello, lastimosamente está ocurriendo que una vitrina que se coloque en la ciudad es una vitrina que inmediatamente mata el árbol que está ahí. Estamos asesinando a la ciudad, los árboles nos estorban, las otras ciudades están siendo verdes, Pereira es una ciudad donde los árboles estorban. Me encanta la Circunvalar, si fuera un poquito más ordenada urbanísticamente. La séptima y la octava es excelente poderlas caminar, la semipeatonalización que se hizo fue buena. Es la tendencia, que los ciudadanos disfruten su ciudad, sus calles, sus vitrinas, pero aquí esta parte de la informalidad es muy difícil.

¿Cuáles son las fortalezas de la Pereira actual?
Es muy joven, como joven está todo por recibir, por aprender, por ordenarse. Esa juventud le permite reorientar su camino. Por su ubicación histórica, territorial, geofísica, en la mitad del Eje Cafetero nos hace importantes para revisar el destino, si somos turísticos y de servicios tenemos algo importante como el Paisaje Cultural Cafetero que sería un factor importante para definir ese nuevo futuro de la ciudad en sus 150 años. Lastimosamente el Paisaje Cultural Cafetero (PCC) no interesa a los gobernantes; en Caldas se están llevando todos los recursos que hay para PCC, nosotros no hemos presentado proyectos. Tenemos muchas cosas para ser la gran ciudad del Eje Cafetero.

¿Quiénes son los llamados a soñar la ciudad del futuro?
Todos, viejos, los que ya pasamos a la tercera edad, estamos ahí pensando, viendo, extrañando la ciudad de antes. Los jóvenes que llegan y se van porque no tienen oportunidades. En Pereira alguien decía: hay que irse porque en Pereira no pasa nada. Pereira es deliciosa para vivir cuando uno ya está de cierta edad, pero para la gente joven no pasa nada, no hay espacios. Eso nos debe preocupar.

Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
Me encanta. Eso lo necesita la ciudad, hay que hacerlo. Otras ciudades en el mundo reconstruyen eso porque son hitos. Era la Calle de la Fundación que nos llevaba al Viacrucis, pero también nos llevaba a los carnavales de Ciudad Victoria, al gran parque que es el Olaya Herrera. Me encanta, ojalá lo lleven a cabo.

Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
Pienso que la ciudad necesita un gran aeropuerto, que ese internacional sea el mejor del Eje Cafetero para que la gente se quede. Me interesaría el río Otún, el río Consota, creo que esos dos ejes ambientales son importantes para que la ciudad tenga una mejor fachada humana, en las ciudades más importantes del mundo las gentes adineradas viven alrededor de sus ríos.

¿Cuál es su legado para la ciudad?
Yo no soy tan presumida, creo que todo lo contrario, la ciudad fue generosa conmigo. Los tres años que tuve la oportunidad de ser su alcaldesa lo hice con responsabilidad, con trabajo, con conciencia, hicimos la recuperación del centro de Pereira, dejamos una ciudad ordenada. Pienso que el legado fue trabajar con honestidad y responsabilidad. Tres años con muchos resultados, la educación totalmente gratuita, demostramos que fuimos capaces, dejamos un trabajo responsable y generoso.

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