Mujer de Cambio

Martha Elena Bedoya Rendón
Abogada y Tecnóloga Industrial. Fue diputada de Risaralda, Notaria y Concejal de Pereira, Directora del Instituto Departamental de Tránsito, Secretaria de Obras Públicas, Secretaria de Gobierno y Secretaria de Hacienda de Pereira. Alcaldesa de la ciudad de 2000 a 2003, fue Viceministra de Cultura y recientemente fue nombrada Magistrada Auxiliar del Consejo de Estado.
¿Cuál es la Pereira que
añora y que pudo disfrutar en el pasado?
Pienso que hoy tenemos una ciudad anárquica, una ciudad sin orden, que
juega sus intereses particulares en sus actores. Pereira dejó de ser una ciudad
respetuosa. Hoy la ciudad es total contaminación auditiva y visual, sin respeto
por los demás, la fachada urbana es totalmente caótica. Creo que algunos
actores en alguno momento son conflictivos para tomar decisiones, se han
convertido en instrumento político, así que la Pereira que añoro es una Pereira
ordenada, tranquila, más respetuosa, porque diría que nos hemos convertido casi
que en un pueblo.
¿La ciudad tuvo una
década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
De 1864 a casi 1945 la ciudad tuvo una gente maravillosa con visión de
futuro: las industrias que se establecieron, la primera planta de teléfonos, el
tranvía, tantas cosas; además era gente con gran generosidad por su ciudad,
donaban los terrenos para la Sala Cuna de la 26 con sexta. La gente antes
pensaba mucho en su ciudad, eran partícipes y por eso pensaban en la
tranquilidad de hacer convocatorias cívicas y la gente asistía. De hecho el
aeropuerto se hizo con empanadas, la Villa Olímpica, recuerdo cuando hubo esa
convocatoria del Padre Valencia a mover tierra, era increíble porque era gente
generosa, gente honesta, que no le jugaba a sus intereses particulares, la
política era un instrumento para servirle a la ciudad, no para servirse de la
ciudad.
¿Qué lugar público
extinto cree que nunca debió desaparecer?
En la 19 con 11 acaban de tumbar una casa que era patrimonio
arquitectónico, pero realmente diría que haber desaparecido el tranvía es una
cosa que nunca debió haberse extinguido. En Bogotá se está hablando de traer el
tranvía urbano, nosotros lo desaparecimos, llevaba hasta la séptima con 21, si
hubiéramos tenido más de lo que pasaba en ese momento, tendríamos una Pereira
más conectada.
Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Muchos personajes, un Camilo Mejía Duque, Óscar Vélez Marulanda, eran gente
generosa con su ciudad, trabajaron por su ciudad. Creo que son muchas, las
mujeres como la señora Jaramillo, las personas que lograron que el Departamento
se independizara, mucha gente, era una sociedad que se unía, que se paraba en la
esquina a planear su ciudad. Desde Manizales nos veían como algo extraño, como
la ciudad impetuosa, la ciudad dinámica, la ciudad enérgica. Me acuerdo de Roa
Martínez con la Universidad Tecnológica, son muchos nombres, no es sino coger
la historia.
Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Es una ciudad de una dinámica gigantesca. Lo que no entiendo es que una
ciudad con esa dinámica sigamos de terceros en desempleo en el país, eso no lo
entiendo. Estamos creciendo en desorden, tenemos problemas grandes, pero con
los recursos de las ciudades pequeñas. Como Pereira es una ciudad libre, es
tolerante, aquí se refugia mucha de la gente que escapa del narcotráfico. En Pereira
es extraño ese ímpetu comercial, se ven autos de alta gama, pero somos la
tercera en desempleo. Es algo que hay que estudiar, se lo dejo a los
sociólogos.
¿La Pereira actual qué
significa para usted?
Seguimos siendo una ciudad muy joven, somos una adolescente, hemos crecido
apresuradamente con desorganización, anarquía, de jugarle a los intereses
particulares, pero por lo joven requiere que se le trace un norte y que se
convoque a la gente que quiere a su ciudad, necesitamos una clase dirigente
empresarial. Pienso que se necesita espacio para otras personas, otras mentalidades,
otras ambiciones de ciudad. Hay que revisar la parte gremial, necesitamos nuevos
líderes para crecer con orden, con autoridad y menos politiquería.
¿Por cuál calle de
Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Pereira me encanta, tiene uno de los mejores climas. Que se pudiera caminar
con tranquilidad por la séptima es bello, lastimosamente está ocurriendo que
una vitrina que se coloque en la ciudad es una vitrina que inmediatamente mata
el árbol que está ahí. Estamos asesinando a la ciudad, los árboles nos
estorban, las otras ciudades están siendo verdes, Pereira es una ciudad donde
los árboles estorban. Me encanta la Circunvalar, si fuera un poquito más
ordenada urbanísticamente. La séptima y la octava es excelente poderlas
caminar, la semipeatonalización que se hizo fue buena. Es la tendencia, que los
ciudadanos disfruten su ciudad, sus calles, sus vitrinas, pero aquí esta parte
de la informalidad es muy difícil.
¿Cuáles son las
fortalezas de la Pereira actual?
Es muy joven, como joven está todo por recibir, por aprender, por
ordenarse. Esa juventud le permite reorientar su camino. Por su ubicación
histórica, territorial, geofísica, en la mitad del Eje Cafetero nos hace
importantes para revisar el destino, si somos turísticos y de servicios tenemos
algo importante como el Paisaje Cultural Cafetero que sería un factor
importante para definir ese nuevo futuro de la ciudad en sus 150 años.
Lastimosamente el Paisaje Cultural Cafetero (PCC) no interesa a los
gobernantes; en Caldas se están llevando todos los recursos que hay para PCC,
nosotros no hemos presentado proyectos. Tenemos muchas cosas para ser la gran
ciudad del Eje Cafetero.
¿Quiénes son los
llamados a soñar la ciudad del futuro?
Todos, viejos, los que ya pasamos a la tercera edad, estamos ahí pensando,
viendo, extrañando la ciudad de antes. Los jóvenes que llegan y se van porque
no tienen oportunidades. En Pereira alguien decía: hay que irse porque en
Pereira no pasa nada. Pereira es deliciosa para vivir cuando uno ya está de
cierta edad, pero para la gente joven no pasa nada, no hay espacios. Eso nos
debe preocupar.
Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
Me encanta. Eso lo necesita la ciudad, hay que hacerlo. Otras ciudades en
el mundo reconstruyen eso porque son hitos. Era la Calle de la Fundación que
nos llevaba al Viacrucis, pero también nos llevaba a los carnavales de Ciudad
Victoria, al gran parque que es el Olaya Herrera. Me encanta, ojalá lo lleven a
cabo.
Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
Pienso que la ciudad necesita un gran aeropuerto, que ese internacional sea
el mejor del Eje Cafetero para que la gente se quede. Me interesaría el río
Otún, el río Consota, creo que esos dos ejes ambientales son importantes para
que la ciudad tenga una mejor fachada humana, en las ciudades más importantes
del mundo las gentes adineradas viven alrededor de sus ríos.
¿Cuál es su legado para
la ciudad?
Yo no soy tan presumida, creo que todo lo contrario, la ciudad fue generosa
conmigo. Los tres años que tuve la oportunidad de ser su alcaldesa lo hice con
responsabilidad, con trabajo, con conciencia, hicimos la recuperación del
centro de Pereira, dejamos una ciudad ordenada. Pienso que el legado fue
trabajar con honestidad y responsabilidad. Tres años con muchos resultados, la
educación totalmente gratuita, demostramos que fuimos capaces, dejamos un
trabajo responsable y generoso.
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