miércoles, 21 de noviembre de 2012

Especial / Entrevista

Vivir la historia


Ricardo Mejía Isaza

Oriundo de Medellín. Obtuvo el título de Tisiólogo en el hospital La María, centro para tuberculosos en Medellín. Viajó a Los Ángeles, California, a cursar la especialización en radiología. En el Congreso Mundial de Tuberculosis, el Ministro de Salud de la época le pidió que cubriera en remplazo al Director del Dispensario Antituberculoso de Pereira a donde llegó en 1951. Aquí se vinculó al Club Rotario, ayudó a fundar el Centro Colombo Americano con varios personajes, donde fue presidente por 30 años.

Pertenece a la Academia de Medicina de Risaralda y a las Academias de Radiología Nacional y del Eje Cafetero. Ha publicado los libros “Trece cuentos” y “Relatos de asombro” y adelanta la “Historia de la medicina”. En julio pasado fue nombrado Presidente de la Academia Pereirana de Historia.


¿Cuál es la Pereira que añora y que pudo disfrutar en el pasado?
Me gusta mucho la Pereira antigua y Pereira actual. Ambas tienen mucho de qué hablar. Cuando llegué a Pereira por primera vez, en 1951, todavía teníamos el tranvía eléctrico, teléfonos automáticos, un servicio de taxis sumamente eficiente y disponía de energía eléctrica, alcantarillado y acueducto en muy buenas condiciones. Afortunadamente esas mismas condiciones existen hoy, excepto el tranvía, pero tenemos el servicio eficiente de Megabús.

¿La ciudad tuvo una década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
Las primeras alcaldías, cuando los alcaldes eran elegidos a dedo por los gobernadores, desafortunadamente las sesiones que hizo el doctor Álvaro Gómez Hurtado en favor de la democracia, de elegir candidatos por elección popular, ha sido un fracaso, con excepción de la alcaldesa Martha Elena Bedoya, los últimos alcaldes han sido, todos, un fracaso. El Gobernador del Departamento elegido a dedo por el Presidente conocía a la gente de la ciudad y elegía a los mejores ciudadanos para la Alcaldía. Hoy en día un señor Soto elige a los candidatos que saca del barrio Cuba o de los 2500 lotes que no tienen idea de gobernar y están acabando con la ciudad.

¿Qué lugar público extinto cree que nunca debió desaparecer?
No ha desaparecido ninguno que sepa yo. Recuerdo con nostalgia el tranvía y me gustaría que volviera a ponerse, no solo como un medio que atraería turismo sino como un medio muy económico para el transporte público. En muchas ciudades del mundo se sigue utilizando y aquí fue suspendido sin necesidad ninguna.

Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Muchos, primero un alcalde que hubo hacia 1952 llamado Lázaro Nicholls. Trabajó mucho por la ciudad, la hizo adelantar muchísimo. Estuvo también el doctor Jorge Roa Martínez, viajaron a Medellín, estudiaron las Empresas Públicas y trajeron esas mejoras a Pereira, pusieron a trabajar aquí el servicio de Planeación Municipal, el de Valorización y la ciudad adelantó muchísimo en esas épocas.

Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?

Infortunadamente no encuentro que haya una dinámica especial. Pereira está avanzando en condiciones especiales por ser el centro del Eje Cafetero y del país, pero las entidades municipales no están sirviendo para nada en el Gobierno. Cada semana Medellín muestra una obra importante, en Pereira los últimos alcaldes no nos han mostrado absolutamente nada, han sido una vergüenza.

¿La Pereira actual qué significa para usted?
Un lugar agradable para vivir. Un lugar al que vine a hacer un remplazo por tres meses y me he quedado más de sesenta años.

¿Por cuál calle de Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Camino siempre de mi residencia a mi oficina, frecuentemente salgo a pie por las calles. No he tenido nunca atracos en las calles ni he sentido violencia en mi persona.

¿Cuáles son las fortalezas de la Pereira actual?
Su ubicación geográfica, su posición como ciudad cafetera. El hecho de que sus gentes siguen amando a la ciudad pese a la pésima Alcaldía, el comercio se sigue moviendo y la poca industria que nos queda sigue trabajando. La ciudad necesita solamente un buen alcalde.

¿Quiénes son los llamados a soñar la ciudad del futuro?
Hay que empezar a descartar los viejos caciques electorales, el día en que ese señor Soto, Patiño Amariles y otros políticos de igual laya sigan manejando la ciudad, Pereira no va a poder adelantar como adelanta Medellín, Cali o Barranquilla y otras ciudades.

Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
Desde hace mucho tiempo se ha venido pensando en peatonalizar la calle 19, no sé con qué objeto. Pereira tiene un número grande de vehículos, pero con el pico y placa el tránsito se ha logrado controlar relativamente bien, yo no vería con agrado la peatonalización de la calle 19.

Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
Volver al método antiguo de elegir personas importantes que quieran la ciudad y que no traten de enriquecerse únicamente a sus costillas y de quienes los eligieron.

¿Cuál es su legado para la ciudad?

He tenido un legado personal consistente en una biblioteca de varios miles de volúmenes, en una colección de cerámicas antiguas recolectadas a lo largo de más de cincuenta años y esas son las obras que yo he pensado dejarle a Pereira en cuanto haya una alcaldía que tenga un buen museo regional porque hasta este momento todo el legado que nos dejó Lucy Tejada está en peligro de perderse porque no ha habido autoridad que dote a la ciudad de un museo. La Estación del Ferrocarril sería estupenda para un museo, el Lucy Tejada que nos dejó Martha Elena Bedoya sería otro sitio estupendo para la colección de esa artista. Hay que hacer un museo de arqueología, los pocos centavos que había fueron cancelados por Israel Londoño, el alcalde anterior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario