jueves, 15 de noviembre de 2012

Especial / Entrevista


Apuesta de futuro


Mauricio Vega Lemus

Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pereira entre febrero de 2001 y mayo de 2005, y de nuevo desde febrero de 2012. Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana, participó en el Programa Internacional de Visitantes del Departamento de Estado de los Estados Unidos en 2003. Fue gerente general en la campaña al Senado de Gina Parody en 2006 y a la Alcaldía de Bogotá en 2011, participó en el Programa de Liderazgo de Competitividad Global de la Universidad de Georgetown en 2010, en el Programa de Visitantes Latinoamericanos FAES 2011, Consejero Delegado de American Assist Europa y Gerente General de American Assist Colombia.


¿Cuál es la Pereira que añora y que pudo disfrutar en el pasado?
La Pereira en la que el Centro era un sitio de encuentro, en la que uno podía venir en las tardes a cine al Capri, comer después en Bon Marché, había espacio para los transeúntes en los andenes, había seguridad sin el peligro de que en cualquier esquina uno fuera a sufrir un raponazo de celular o algo así. Tengo 36 años, no me tocaron esas épocas de las grandes gestas cívicas, pero sí percibí la Pereira del civismo.

¿La ciudad tuvo una década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
No lo circunscribiría a una década. Esta ha sido una ciudad floreciente desde su fundación. Han sido pocos años para haber llegado a donde estamos ahora. Aquí han pasado terremotos, este era el principal municipio cafetero de Colombia hasta que llegó la crisis del café a final de los años 80, era la ciudad camisera de Colombia y hoy la mayoría de esas empresas desaparecieron, sufrimos el golpe del narcotráfico y del paramilitarismo, y a pesar de todo eso seguimos en pie, con desempleo alto, pero con más gente invirtiendo, más empresas estableciéndose en la ciudad. Destaco la historia de haber vencido la adversidad.

¿Qué lugar público extinto cree que nunca debió desaparecer?
Más que un lugar, el tren, no solo en Pereira sino en el país entero. Cuando uno sale a conocer otros países se da cuenta de la importancia del transporte ferroviario y es increíble que aquí haya desaparecido.

Mencione un personaje que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Gonzalo Vallejo, ejemplo de líder cívico desinteresado, solo lo movía el amor por Pereira. Uno revisa la historia de las instituciones y siempre está ligado al nombre de él, culminando con la más grande de todas las gestas que fue la creación del departamento de Risaralda.

Hoy la ciudad tiene una dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Emprendimiento.

¿La Pereira actual qué significa para usted?
El paraíso donde puedo vivir con mi familiar como lo he hecho desde que nací y donde mi familia vive feliz. Eso a nivel personal, a nivel profesional la más promisoria de las ciudades.

¿Por cuál calle de Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Por la octava con 17 porque el espacio público está completamente invadido por ventas ambulantes de cualquier naturaleza y con total desorden.

¿Cuáles son las fortalezas de la Pereira actual?
La principal es la tenacidad propia de la gente de nuestra raza, la ubicación: está en el centro de los centros; el clima, no valoramos algo simple como eso, en otras ciudades el clima es muy adverso, aquí es ideal todos días del año; el paisaje cafetero en el cual estamos inmersos es un atractivo mundial como lo declaró la Unesco y la vocación comercial heredada que nos hacen fuertes en esa materia.

¿Quiénes son los llamados a soñar la ciudad del futuro?
No distingo entre generaciones. A la gente mayor no se le puede dejar de lado por todo lo que han construido, no creo en sociedades que relegan a sus mayores y no aprovechan el potencial que tienen; también los jóvenes, que desde los colegios empiecen a movilizarse y se tomen la ciudad.

Se prevé el diseño de una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
De acuerdo, creo que la ciudad a veces olvida hitos importantes y nos vamos quedando sin puntos de referencia. La Calle de Fundación pretende unir la ciudad entre los dos ríos, Otún y Consota, inmersos en proceso de resignificación que ha emprendido la Administración Municipal y que sea como un eje vertical de la ciudad, ojalá se haga.

Si en sus manos estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
Dos cosas: el mejor aeropuerto del occidente colombiano y una ciudad ordenada organizada donde impere la Ley y no la voluntad del más vivo.

¿Cuál es su legado para la ciudad?
Puede sonar pedante porque ninguna obra es de una sola persona, pero Expofuturo, que fue el proyecto bandera que tuve en mi primer periodo en la Cámara, que tantos dolores de cabeza me causó, que tantos trasnochos implicó. Es particularmente mi mayor satisfacción personal y de trabajo en la Cámara que le produjo a la ciudad ese resultado que implica desarrollo para Pereira y el reto en este segundo periodo es terminarlo con el Centro de Convenciones.

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