Apuesta de futuro
Mauricio Vega Lemus
Presidente
Ejecutivo de la Cámara
de Comercio de Pereira entre febrero de 2001 y
mayo de 2005, y de nuevo desde febrero
de 2012. Abogado
de la Pontificia Universidad Javeriana, participó en el
Programa Internacional de Visitantes del Departamento de Estado de los Estados
Unidos en 2003. Fue gerente general en la campaña al Senado de Gina Parody
en 2006 y a la Alcaldía de Bogotá en 2011, participó en el
Programa de Liderazgo de Competitividad Global de la Universidad de Georgetown
en 2010, en el Programa
de Visitantes Latinoamericanos FAES 2011, Consejero Delegado de American Assist Europa y Gerente General de American Assist Colombia.
¿Cuál es la Pereira que
añora y que pudo disfrutar en el pasado?
La Pereira en la que el Centro era un sitio de encuentro, en la que uno
podía venir en las tardes a cine al Capri, comer después en Bon Marché, había
espacio para los transeúntes en los andenes, había seguridad sin el peligro de
que en cualquier esquina uno fuera a sufrir un raponazo de celular o algo así.
Tengo 36 años, no me tocaron esas épocas de las grandes gestas cívicas, pero sí
percibí la Pereira del civismo.
¿La ciudad tuvo una
década floreciente en su recuerdo? ¿Por qué cree que lo fue?
No lo circunscribiría a una década. Esta ha sido una ciudad floreciente
desde su fundación. Han sido pocos años para haber llegado a donde estamos
ahora. Aquí han pasado terremotos, este era el principal municipio cafetero de
Colombia hasta que llegó la crisis del café a final de los años 80, era la ciudad
camisera de Colombia y hoy la mayoría de esas empresas desaparecieron, sufrimos
el golpe del narcotráfico y del paramilitarismo, y a pesar de todo eso seguimos
en pie, con desempleo alto, pero con más gente invirtiendo, más empresas
estableciéndose en la ciudad. Destaco la historia de haber vencido la
adversidad.
¿Qué lugar público
extinto cree que nunca debió desaparecer?
Más que un lugar, el tren, no solo en Pereira sino en el país entero. Cuando
uno sale a conocer otros países se da cuenta de la importancia del transporte
ferroviario y es increíble que aquí haya desaparecido.
Mencione un personaje
que haya marcado la historia de Pereira. ¿Por qué lo selecciona?
Gonzalo Vallejo, ejemplo de líder cívico desinteresado, solo lo movía el
amor por Pereira. Uno revisa la historia de las instituciones y siempre está
ligado al nombre de él, culminando con la más grande de todas las gestas que
fue la creación del departamento de Risaralda.
Hoy la ciudad tiene una
dinámica propia muy particular. ¿Podría definirla en una palabra?
Emprendimiento.
¿La Pereira actual qué
significa para usted?
El paraíso donde puedo vivir con mi familiar como lo he hecho desde que nací
y donde mi familia vive feliz. Eso a nivel personal, a nivel profesional la más
promisoria de las ciudades.
¿Por cuál calle de
Pereira le gustaría caminar con tranquilidad? ¿Por qué?
Por la octava con 17 porque el espacio público está completamente invadido
por ventas ambulantes de cualquier naturaleza y con total desorden.
¿Cuáles son las
fortalezas de la Pereira actual?
La principal es la tenacidad propia de la gente de nuestra raza, la
ubicación: está en el centro de los centros; el clima, no valoramos algo simple
como eso, en otras ciudades el clima es muy adverso, aquí es ideal todos días
del año; el paisaje cafetero en el cual estamos inmersos es un atractivo
mundial como lo declaró la Unesco y la vocación comercial heredada que nos
hacen fuertes en esa materia.
¿Quiénes son los
llamados a soñar la ciudad del futuro?
No distingo entre generaciones. A la gente mayor no se le puede dejar de lado
por todo lo que han construido, no creo en sociedades que relegan a sus mayores
y no aprovechan el potencial que tienen; también los jóvenes, que desde los colegios
empiecen a movilizarse y se tomen la ciudad.
Se prevé el diseño de
una Calle de la Fundación (calle 19). ¿Qué piensa de esa propuesta?
De acuerdo, creo que la ciudad a veces olvida hitos importantes y nos vamos
quedando sin puntos de referencia. La Calle de Fundación pretende unir la ciudad
entre los dos ríos, Otún y Consota, inmersos en proceso de resignificación que
ha emprendido la Administración Municipal y que sea como un eje vertical de la
ciudad, ojalá se haga.
Si en sus manos
estuviera la posibilidad, ¿qué le regalaría a Pereira?
Dos cosas: el mejor aeropuerto del occidente colombiano y una ciudad
ordenada organizada donde impere la Ley y no la voluntad del más vivo.
¿Cuál es su legado para
la ciudad?
Puede sonar pedante porque ninguna obra es de una sola persona, pero Expofuturo,
que fue el proyecto bandera que tuve en mi primer periodo en la Cámara, que tantos
dolores de cabeza me causó, que tantos trasnochos implicó. Es particularmente
mi mayor satisfacción personal y de trabajo en la Cámara que le produjo a la ciudad
ese resultado que implica desarrollo para Pereira y el reto en este segundo
periodo es terminarlo con el Centro de Convenciones.
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